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A
principios de los años 60 el maestro japonés
de origen coreano, Masutatsu Oyama, instaura un nuevo estilo
de karate al que, en un primer momento, denomina Oyama-Ryu
y posteriormente (año 1963/64) rebautiza con el nombre
de Kyokushin kai (escuela de la máxima realidad), nombre
por el que es conocido actualmente.
El
sensei Oyama estudió karate con los mejores maestros
de su tiempo, tales como Gichin Funakoshi o Chojun Miyagi.
Por dos veces se recluyó en las montañas viviendo
como un ermitaño y practicando ejercicios de respiración,
meditación y rompimientos.
Durante
los años 50 viaja a América donde efectúa
numerosas exhibiciones de rompimientos con las manos desnudas.
Eso le valió el sobrenombre de "la mano de dios".
A su regreso a Japón se propuso emular a un antiguo
samurai de leyenda llamado Sagakawa luchando contra toros
a cuerpo desnudo, noqueando a varios de ellos con un certero
golpe entre los cuernos y cortándoselos de un golpe
de mano. A finales de los 90 ya había registrados 1200
dojos en todo el mundo con más de doce millones de
miembros. Kyokushin kai da máxima importancia al combate
real.
Francisco
G. González Sainz
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